La tradición de la felicitación navideña

La tradición de la felicitación navideña

En la era de la tecnología, la felicitación navideña suele enviarse a través de plataformas digitales. La digitalización ha sido tan masiva que la percepción que tenemos es la de que se ha perdido la costumbre de escribir una postal de puño y letra. Años atrás, era impensable que esto sucediera,  ya que enviábamos nuestra felicitación navideña en papel para desear unas felices fiestas a los familiares, amigos y conocidos. También las empresas mantenían esta costumbre.

Cuando parecía que la era de la inmediatez había acabado con el formato en papel, las cifras nos demuestran que todavía, aunque poco, se emplea. De hecho, según datos proporcionados por Correos, el servicio de envío postal registró un incremento del 30% en 2016,  y de un 50% en el período del 12 al 23 de diciembre. En los buzones se depositó un 40% más de correspondencia que en otras fechas.

Seguimos utilizando el formato en papel para felicitar. Porque, cuando lo hacemos así, nuestra felicitación navideña es más personal, aporta cercanía. Y, si somos una empresa, el impacto que generamos es más fuerte y multisensorial: la vista, el tacto… se alían para que el recuerdo de marca perdure, generando un vínculo con nuestro destinatario. Nos distinguimos así de las docenas de correos electrónicos que se reciben en el ámbito laboral.

Con la expansión de internet, el envío postal en papel no lo ha tenido fácil.  Primero fueron las cadenas de mail con imágenes navideñas,  más tarde con la invasión de Facebook muchas felicitaciones empezaron a ser enviadas a través de esta red social. Y después llegó la explosión de WhatsApp, la cual también supuso un cambio en este ámbito: muchas felicitaciones navideñas comenzaron a llegar por este canal.

Pero si  nuestro objetivo como empresa es diferenciarnos, aprovechemos que el canal postal está más despoblado que el resto. Un papel de gramaje excepcional, un elegante diseño, una cuidada caligrafía… o una felicitación navideña de diseño atrevido, un pop-up ingenioso… provocarán un recuerdo más duradero en nuestros receptores.

Origen de la felicitación navideña postal

El envío de tarjetas de Navidad es una de las tradiciones más antiguas de  nuestra sociedad. Para hablar de sus orígenes, nos remontamos a la Edad Media, donde los monjes empezaron a imprimir pequeños grabados religiosos en los monasterios.  Luego los vendían a visitantes y peregrinos. La primera  tarjeta documentada se realizó en 1784 por W.Dobson. En ella pintó a una familia con el árbol de Navidad y un paisaje invernal de fondo. En esas mismas fechas, en los colegios de Gran Bretaña, los profesores empezaron a pedir a sus alumnos que redactaran breves notas navideñas. Después, las enviaban a sus familias antes de las vacaciones, así fue cómo surgió la tarjeta postal que ha perdurado hasta nuestros días. Aunque hasta 1893,  no empezó a darse la venta masiva de postales,cuando la reina Victoria hizo un encargo de 1.000 tarjetas a una imprenta británica. La reina  era una gran coleccionista de estas tarjetas y muchas de ellas podemos verlas hoy en día en el British Museum de Londres.

Si quieres que diseñemos tu felicitación navideña  (cualquiera que sea el formato que prefieras) pincha aquí  y te ayudaremos en lo que necesites

 

 

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.

ACEPTAR
Aviso de cookies